La terraza de Joan

Joan es un hombre de 84 años que cultiva la terraza fuera de su piso, así como el tejado de la casa en la que vive en ell barrio del Guinardò. Para ello, no sólo puso macetas, sino que creó bancales, cubriendo la terraza con 30cm de tierra, en la que entierra de todo, para luego plantar, por ejemplo patatas, a las que desraciadamente había cosechado poco tiempo antes de nuestra visita.

Durante horas nos explica todos los detalles de su huerto y los trucos de la horticultura en general. Cuenta quue también vinieron ya grupos organizados por el Ayuntamiento a visitar el tejado convertido en campo. Además edita la revista Gremi en la que redacta artículos acerca de su aficción.

A la pregunta “¿Por qué un huerto en la terraza?” Joan contesta:

La Evaporación resta calor, por este sencillo fenómenos no mueren los vegetales en la torridez del medio día en verano, comunicando frescura agradable en su medio. Por el sudor desagradable que se va evaporando, no sube la temperatura del cuerpo humano. Por ella se acumula vapor que será agua de lluvia fertilizante y base de la vida en nuestro Planeta.

Cultivando un huerto también se comprenden los instintos animales y los tactismos vegetales. En estos, la lucha por la luz en la superficie y la feroz lucha entre raíces por el alimento y las ´asociaciones` o simbiosis entre diferentes formas de vida, pero todas tendientes a la permanencia y el equilibrio. La capilaridad, dentro de dura madera, que lleva humedad y alimentos desde variadas profundidades hasta la última hoja de corpulentos árboles centenarios o milenarios, con billete de regereso. Los vegetales, los árboles nos dan una sencilla, sabia e inexorable lección de ECONOMÍA TOTAL. De pocos elementos y miles de combinaciones elaboran millones de compuestos, todos útiles para la vida; nos alimentan, sanean el ambiente, hacen habitable el planeta, acumulan madera y biomasa. Y cuando mueren, lo devuelven todo a la MADRE TIERRA, para que nuevas vidas se aprovechen y alcancen su ciclo vital. La VIDA  es justa. Los vegetales la hacen posible y agradable. Pregonan la PAZ y la PERMANENCIA en silencio. Nos llenan de PAZ Y VIDA interior y universal, fuentes de felicidad; antídoto de desequilibrios y enfermedades. Paz y Amor, base de la felicidad y la clarividencia (o de su hermana pobre la intuición). Todo en silencio y humildad. Gracias, Reino Vegetal, Gracias, tierra y Tierra. Gracias, CREACIÓN!

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